Aquí no hay playa, pero no hace falta, porque no hay rincón que no merezca ser fotografiado. El gusto con el que se presentan los productos que se venden, las estatuas que se exponen, el diseño de los negocios, todo, todo es exquisito!
Conviven construcciones viejas y modernas ya que éstas últimas respetan el estilo.
Todas las casas tienen un templo en la entrada, en el fondo hay plantaciones de arroz que merecen un post aparte. Nos enamoramos de Ubud.
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